El francés 'café' encapsula la ruta del comercio otomano hacia Europa: del árabe 'qahwa' al turco 'kahve', filtrado por el italiano 'caffè', hasta convertirse en el nombre de una institución central de la cultura francesa, el café parisino.
Bebida estimulante preparada con los granos tostados y molidos de la planta del género Coffea. Designa también el grano mismo, el establecimiento donde se sirve la bebida y, como adjetivo invariable, el color marrón oscuro.
El francés 'café' se atestigua por primera vez en 1610 en los escritos del viajero Pierre de La Roque, bajo la forma 'cahué' o 'caové'. La palabra se estabilizó como 'café' hacia mediados del siglo XVII, tomada del italiano 'caffè' o directamente del turco otomano 'kahve', que a su vez procedía del árabe 'qahwa' (قهوة). La presencia de la forma italiana fue determinante: los comerciantes venecianos fueron los principales intermediarios del comercio de café entre el Imperio otomano y la Europa cristiana, y la fonética italiana moldeó la adaptación francesa. La acentuación aguda en la última sílaba (/ka.fe/) refleja la acentuación natural del turco 'kahve' filtrada por la prosodia francesa. Key roots: qahwa (قهوة) (Árabe: "bebida estimulante; originalmente, tipo de vino"), kahve (Turco otomano: "café (la bebida)").
El primer café público de París, Le Procope, abrió sus puertas en 1686 en la rue des Fossés-Saint-Germain y se convirtió en punto de encuentro de ilustrados como Voltaire, Rousseau y Diderot. Se dice que Voltaire bebía hasta cuarenta tazas diarias de una mezcla de café con chocolate, lo que tal vez explique su prodigiosa producción literaria. Hoy Le Procope sigue abierto como restaurante, lo que lo convierte en el establecimiento de hostelería más antiguo de París en funcionamiento continuo.